martes, 5 de mayo de 2015

Muy yo.

Hoy me siento más yo que nunca. Más fuerte, más madura.
Quizá sea por el hecho de que dentro de una semana me hago mayor, o simplemente porque estoy empezando a encontrarme a mi misma.
Sea por lo que sea, la cuestión es que esto es nuevo para mi, y siendo sincera, es algo que me encanta.
Me he dado cuenta de muchas cosas en estos días y he visto que tal vez no sea todo tan malo. Es posible que haya un rayito de sol escondido entre las nubes.
Hoy me he estado analizando durante un buen rato, estudiando cada gesto, cada pensamiento. Hoy me he dado cuenta de muchas cosas que inconscientemente me definen.
Me considero una persona perfeccionista, minuciosa. Me gusta el trabajo bien hecho y valoro sobre todo el esfuerzo que dedico a todo, pues soy de esas que piensan que el esfuerzo siempre tiene su recompensa.
Aunque me he dado cuenta de que últimamente me gusta estar sola, me considero extrovertida y simpática, amiga de mis amigos y muy sociable.
Pienso que los mejores planes son los que no se planean y sobre todo aquellos que empiezan pero no se sabe cuando terminan, porque no me gustan las prisas. De hecho, odio las prisas. Quizás de ahí venga mi agobio cada vez que piso Madrid, con los coches, la gente andando a toda prisa, los metros que se van, …
Además, pienso que la buena convivencia es aquella que se basa en el respeto y aunque no he tenido mucha suerte, creo y espero poder vivir algún día con alguien que esté deseando llegar a casa para contarme qué tal le ha ido el día y con quien poder ver películas en el sofá un domingo por la tarde con el pijama aún puesto y el pelo sin peinar.
He comprobado que me encanta la música. De hecho, opino que cada canción tiene su propio significado y me gusta analizar cada una de ellas. Por eso, me gusta cerrar los ojos mientras escucho música, desconectar y concentrarme tan sólo en la letra de cada canción. Además me gusta cantar en la ducha, en el coche, mientras hago la cama, cuando me peino y cuando estoy de buen humor (y a todas horas)
Hoy me he dado cuenta de muchas cosas sobre mi y la verdad es que me ha gustado sentir que soy la clase de persona que siempre quise ser y que aunque piense que he fracasado, en realidad solo he cogido impulso para poder remontar.


Hoy me siento muy yo, y eso me encanta.

sábado, 2 de mayo de 2015

Fin.

Hoy me he jurado a mi misma que no se volvería a repetir. Jamás volveré a dejar que alguien me haga daño de esa manera tan gratuita.
No me merece.
Parece que ya voy dándome cuenta de que nunca ha sido suficiente para mi.
Su ego, su forma de ser, jamás será lo que yo quiera en mi vida.
No necesito que nadie me de clases de vida, y menos aún cuando el que las imparte no es más que un niñato inmaduro y consentido.
Me considero una mujer lo suficientemente madura como para saber que este es el momento de terminar.
Nunca fui lo primero para él, ni siquiera lo segundo.
Anteponía absolutamente todo a mi sin ningún tipo de remordimiento y ni siquiera se disculpaba cuando me disgustaba.
Jamás ha sido la clase de persona que siempre soñé encontrar, ese con quien compartir mis alegrías pero también mis penas.
Hoy lo he visto claro, si no me aguanta en los malos momentos entonces tampoco merece estar en los buenos.
Creo que ha llegado el momento de poner fin a esto.

Me merezco mucho más, o por lo menos no tan poco.