jueves, 23 de octubre de 2014

Sorpresa.

Nunca dejarás de sorprenderme.
Has conseguido que hoy, un día normal y corriente, haya sido especial y mágico.
Jueves, 23 de Octubre a las 2 de la tarde.
Eso no tiene nada de especial.
Voy caminando hacia la parada del bus, centrada en la dirección en la que camino, pensando si tardará mucho en llegar el 441.
Quedan apenas 5 metros para llegar a la parada y empiezo a reducir el paso. No veo el bus así que para qué correr.
Y de repente, así sin más, alguien me agarra por detrás y me coge en brazos. ¡TÚ!
No me lo esperaba. ¿Dónde estabas escondido?
Menudo susto... Menuda sorpresa.
Me sueltas y no puedo evitar sonreír. Cómo me gustas.. 
"Venga, hoy te invito a comer" dices así como si nada. 
Luego me das la mano y yo sólo me dejo llevar a donde tú quieras
Me encanta cuando estás así, cuando te comportas como realmente tú eres y dejas a un lado todo aquello que nos separa. 
No paro de pensar en lo mucho que me gustaría que fuera siempre así. 
Creo que me estás convenciendo, creo que te estoy creyendo.

Gracias.

martes, 21 de octubre de 2014

Recuérdame.

No lo niegues, sigues acordándote de mi. 
De mi risa, de como me gustaban tus cosquillas, de aquella noche en el sofá. 
Se que te acuerdas de ese día en moto, del beso en la esquina, de las quince llamadas la noche que me enfadé. 
Aún no has olvidado el primer día que viniste a recogerme a casa, tu cumpleaños en la casa del campo, las tardes a solas en el coche.
Acepta que echas de menos mis consejos, mi forma de ver la vida, a mi.
Se que aun piensas en la cena que no me hiciste, en la tarde que no viniste, en que hubiera pasado si el orgullo no te hubiera ganado. 
La culpa fue de los dos. 
Nunca debimos intentar lo que de niños no funcionó.

lunes, 20 de octubre de 2014

Distintos.

Entonces me di cuenta: venimos de mundos totalmente distintos.
Creo que ese es el motivo principal por el cual no dejamos nunca de chocar.
Tú, un niño de ciudad, criado y educado en un colegio privado, con afán de superación diario y con unas ganas inmensas de comerse el mundo porque así te enseñaron que debías ser.
En cambio yo, una chica del montón cuya infancia y adolescencia se ha desarrollado en un pequeño pueblo, con una educación marcada por el "nunca llegarás a nada" y acostumbrada al fracaso más absoluto desde niña.
No tenemos nada en común, y a pesar de que dicen que los polos opuestos se atraen, dudo mucho que en nuestro caso el dicho tenga algún sentido.
Somos totalmente distintos, con una visión del mundo absolutamente diferente, lo que para uno está bien, para el otro está fatal.
Nunca nos ponemos de acuerdo, siempre tenemos pensamientos distintos.
Que si, que no. Que te quiero, que no te aguanto más. Que lo intento, que quiero estar contigo, que no se lo que quiero. Que lo quiero intentar, que no quiero discutir cada día. Que te demuestro pero "tú nunca lo ves", que no soy nada sin ti, que no tienes motivos para desconfiar. Que nunca haces nada por mi, que me pones de los nervios, que eres todo para mi. Que siempre, que nunca, que bueno, que vale.
La cuestión es que no vamos a conseguir jamás ponernos de acuerdo. Somos distintos y cuanto antes lo aceptemos, mejor.


Distintos imposibles en un futuro menos claro..