jueves, 23 de abril de 2015

Aprendiendo.

Empiezo a pensar que sentirse sola es algo normal, incluso creo que puede llegar a ser bueno en algunos momentos.
Me he dado cuenta de que, aunque pasa el tiempo y este sentimiento de soledad no se aleja de mi, ahora me trato a mi misma de una forma diferente.
Nunca fui de las que se querían sobre todas las cosas, más bien fui todo lo contrario.
Ahora en cambio me veo de otra forma, con unos ojos más compasivos que valoran mucho más cada paso que doy.
Incluso me atrevo a decir que hay veces en las que consigo entenderme (y mira que es difícil).
Creo que la clave está en tratarse a sí mismo como trataríamos a una persona querida que está pasando por un mal momento. ¿Cómo animarías a tu mejor amiga si te dijera que se siente sola? Sencillo, con ternura y comprensión.
Y es así como debo tratarme, porque está claro que mi mejor amiga soy yo.
Llevo un par de días que ya no me pregunto ¿qué he hecho yo para merecer esto? ¿tan mala persona he sido?
La verdad es que no creo que haya hecho nada para merecer esto y tampoco pienso que haya sido mala persona. Simplemente hay momentos en que los problemas nos superan, momentos en que nos sentimos frágiles, vulnerables, y sólo vemos la parte negativa de todo sin tener en cuenta el montón de cosas buenas que hemos ido haciendo a lo largo de nuestra vida.
He entendido por fin que llorar no es tan malo, porque después de haber llorado te sientes más tranquila, más clara.
Tarde o temprano las aguas volverán a su cauce, sólo es cuestión de esperar a que pase la tormenta.

Nada dura para siempre, ni siquiera los problemas.


martes, 21 de abril de 2015

Un día más es un día menos.

"Ya le queda poco al mes de abril"

Creo que es la frase que más veces he escuchado estos días.
Ya le queda poco, si. Ya queda menos para acabar esta locura, para terminar lo que nunca debió empezar.
He tenido muchos momentos malos estos últimos meses, momentos en los que lo único que quería era tirar la toalla y abandonar, momentos de tristeza y llanto desconsolado abrazada a la almohada, de llamadas desesperadas, de noches de insomnio y mañanas de ojeras.
Es difícil intentar afrontar la vida con una sonrisa cuando no encuentras motivos para sonreír.
Cada día surgen cosas nuevas, retos que no me siento capacitada a afrontar.. Y me hundo.  Me hundo en lo más hondo y no consigo encontrar la salida.
Estos no han sido para nada los mejores meses de mi vida y sinceramente, no me gustaría que nadie pasara por cosas así.
Es duro sentirte así de sola, pero me reconforta saber que siempre habrá una voz detrás del teléfono para consolarme.
Aunque aquí no haya nadie, aunque mire hacia los lados y no vea más que vacío, se que siempre podré contar con sus palabras de aliento, con su ánimo y fuerza.
Estoy segura de que siempre voy a poder afrontar cada golpe de la vida, por duro que sea, si tengo aunque sea su voz.
Ya queda menos.

Gracias mamá.

lunes, 20 de abril de 2015

Casi 80.

Jamás pensé que podría arrepentirme tanto de una decisión.
Jamás me sentí así, tan sola, tan vacía.
JAMÁS.
Todo es diferente desde que vine aquí.
Es duro reconocer que te has equivocado, que has metido la pata hasta el fondo y no hay arreglo.
La vida nos pone continuamente a prueba, pero yo no se si conseguiré superarla.
No hay día que no me arrepienta de esto, de estar en este sitio que jamás será mi hogar.
Me siento completamente sola, vulnerable.
Cada día me despierto y solo pienso en qué me espera el día que acaba de comenzar.
Quiero irme de aquí. No quiero seguir aquí.
Este no es mi sitio y desde el primer día lo supe.
Pensaba que las cosas cambiarían con el tiempo, que la confianza se abriría camino y todo se solucionaría... Pero no.
Cada día es más duro que el anterior. Cada vez cuesta más hacer como si nada importase.
Hace casi 80 días que no veo esa sonrisa en mi cara.
Esta ya no soy yo. No me reconozco.
Nunca he sido de comerme el mundo, pero antes por lo menos no dejaba que el mundo me comiera a mi. Ahora lo único que quiero es desaparecer.
He sufrido demasiado para llegar hasta aquí, porque nadie me ha regalado nada.
Me he esforzado para alcanzar todo esto, para conseguir acercarme un poquito más a esa meta que me propuse hace tres años y que cada vez veo más lejos.
No puedo tirar por la borda tres años de esfuerzo, aunque ahora sea lo que más deseo.
Se que tengo que sacar fuerzas de donde no las hay, tengo que tirar para adelante y pensar que ya queda menos.. Pero los días se hacen eternos. Este infierno parece no tener fin.
Ojala esto fuera un sueño y estuviera a punto de despertarme, ahí, en mi cama, en mi sitio, rodeada de la gente que de verdad piensa en mi.
Ojala todo fuera un poco más fácil.
Se que tengo que seguir luchando por alcanzar mis sueños, pero no hay día que no piense un par de veces en tirar la toalla.

El tiempo lo dirá todo....