lunes, 20 de abril de 2015

Casi 80.

Jamás pensé que podría arrepentirme tanto de una decisión.
Jamás me sentí así, tan sola, tan vacía.
JAMÁS.
Todo es diferente desde que vine aquí.
Es duro reconocer que te has equivocado, que has metido la pata hasta el fondo y no hay arreglo.
La vida nos pone continuamente a prueba, pero yo no se si conseguiré superarla.
No hay día que no me arrepienta de esto, de estar en este sitio que jamás será mi hogar.
Me siento completamente sola, vulnerable.
Cada día me despierto y solo pienso en qué me espera el día que acaba de comenzar.
Quiero irme de aquí. No quiero seguir aquí.
Este no es mi sitio y desde el primer día lo supe.
Pensaba que las cosas cambiarían con el tiempo, que la confianza se abriría camino y todo se solucionaría... Pero no.
Cada día es más duro que el anterior. Cada vez cuesta más hacer como si nada importase.
Hace casi 80 días que no veo esa sonrisa en mi cara.
Esta ya no soy yo. No me reconozco.
Nunca he sido de comerme el mundo, pero antes por lo menos no dejaba que el mundo me comiera a mi. Ahora lo único que quiero es desaparecer.
He sufrido demasiado para llegar hasta aquí, porque nadie me ha regalado nada.
Me he esforzado para alcanzar todo esto, para conseguir acercarme un poquito más a esa meta que me propuse hace tres años y que cada vez veo más lejos.
No puedo tirar por la borda tres años de esfuerzo, aunque ahora sea lo que más deseo.
Se que tengo que sacar fuerzas de donde no las hay, tengo que tirar para adelante y pensar que ya queda menos.. Pero los días se hacen eternos. Este infierno parece no tener fin.
Ojala esto fuera un sueño y estuviera a punto de despertarme, ahí, en mi cama, en mi sitio, rodeada de la gente que de verdad piensa en mi.
Ojala todo fuera un poco más fácil.
Se que tengo que seguir luchando por alcanzar mis sueños, pero no hay día que no piense un par de veces en tirar la toalla.

El tiempo lo dirá todo....

No hay comentarios:

Publicar un comentario