Me he dado cuenta de que, aunque pasa el tiempo y este sentimiento de soledad no se aleja de mi, ahora me trato a mi misma de una forma diferente.
Nunca fui de las que se querían sobre todas las cosas, más bien fui todo lo contrario.
Ahora en cambio me veo de otra forma, con unos ojos más compasivos que valoran mucho más cada paso que doy.
Incluso me atrevo a decir que hay veces en las que consigo entenderme
Creo que la clave está en tratarse a sí mismo como trataríamos a una persona querida que está pasando por un mal momento. ¿Cómo animarías a tu mejor amiga si te dijera que se siente sola? Sencillo, con ternura y comprensión.
Y es así como debo tratarme, porque está claro que mi mejor amiga soy yo.
Llevo un par de días que ya no me pregunto ¿qué he hecho yo para merecer esto? ¿tan mala persona he sido?
La verdad es que no creo que haya hecho nada para merecer esto y tampoco pienso que haya sido mala persona. Simplemente hay momentos en que los problemas nos superan, momentos en que nos sentimos frágiles, vulnerables, y sólo vemos la parte negativa de todo sin tener en cuenta el montón de cosas buenas que hemos ido haciendo a lo largo de nuestra vida.
He entendido por fin que llorar no es tan malo, porque después de haber llorado te sientes más tranquila, más clara.
Tarde o temprano las aguas volverán a su cauce, sólo es cuestión de esperar a que pase la tormenta.
Nada dura para siempre, ni siquiera los problemas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario