No puedo seguir así. Empiezo a estar cansada de esta inestabilidad emocional, o inestabilidad a secas. Nada, absolutamente nada es estable en mi vida hoy por hoy. Nada está donde debe estar, ni siquiera yo estoy en el sitio adecuado.
Si doy dos pasos hacia adelante, después serán cinco hacia atrás. Y así, una y otra vez.
No quiero esto más. Estoy harta de valorar cada día que parte de la balanza se inclina más, de preguntarme si merece la pena o no.
Creo que estoy pagando un precio demasiado alto, y ya no sé si lo hago por mi misma o tan sólo para demostrarle al mundo que yo sola puedo con todo. Pero no es así. No soporto sentirme sola, ni perdida, ni vacía.
Hace tiempo que la felicidad no dura más de medio día. No paro de subir y bajar, esperando que algo cambie cuando quizá sea yo la que tiene que cambiar. Tengo miedo.
Siempre he llevado encima mi mejor sonrisa. Ahora en cambio lloro cuando nadie me ve. Llorar calma, alivia.. y hunde aún más.
A veces, me gustaría ser la única persona que pudiera condicionar mi felicidad. Mi propia felicidad. Pero hasta el tiempo se ha tomado el derecho de borrar las sonrisas y curar las heridas.
Soy consciente de que estoy más cerca del suelo que del cielo, pero prometo levantarme.
Puede que las cosas no salgan como yo quiera. Puede que día tras día, no pare de hacerme las mismas preguntas. Pero todo eso, no va a impedir que tarde o temprano sea feliz.
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