Aunque nada es tan bonito como abrir los ojos y verte ahí, dormido, tan tranquilo y despreocupado como siempre. ¡Qué bonito eres!
De nuevo parece que la vida empieza a sonreírme.
No puedo evitarlo, se me caen las lágrimas. Me parece tan increíble..
Y sin embargo ahí estás, a mi lado, abrazado a la almohada y soñando vete tú a saber qué. ¿Será conmigo?
Estoy contenta. Muy contenta. Y me parece extraño, porque hacía mucho que no lo estaba. Pero en el fondo no me extraña tanto. Me lo merezco (o eso creo).
Te miro de nuevo y no puedo evitar sonreír. Eres tú, la razón de mi sonrisa y lo sabes. Lo pienso mientras te acaricio el pelo. Como me gusta. Ojala cada día fuera así.
Te beso, suave, sin que te enteres. No quiero despertarte, quiero alargar este momento lo máximo posible.
¡Qué bonito eres!, vuelvo a pensar. Me vuelvo a la cama, no voy a clase.
Por mucho que aprieto tus manos, me cuesta creer que aún no te hayas marchado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario